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domingo, 13 de julio de 2014

La llanura del Rio Orinoco


La  región de Los Llanos ocupa la faja central de Venezuela, y abarca un área de unos 300000 km2. Se extiende desde el macizo de los Andes, al oeste, hasta las bocas del Orinoco, al este, a lo largo de más de 1300 Km. y con una anchura que oscila entre los 100 y los 400 Km. 

Si los Andes impresionan por la majestad de sus cumbres cubiertas de nieves perpetuas y el ascenso enérgico de las cordilleras sobre las llanuras inmediatas, Los Llanos resultan igualmente impresionantes para el viajero que los recorre y los ve extenderse hasta el horizonte, sin que presenten apenas cambios visibles en su relieve durante muchos kilómetros de extensión. Con la excepción de algunas alturas aisladas, como las de El Baúl y las mesas más altas de los Llanos orientales, toda esta gran región es una llanura ancha, muy plana o suavemente ondulada, que va descendiendo de norte a sur y de oeste a este. Junto a la serranía del Interior, al norte, y al pie de los Andes, al oeste. Alcanzan unos 200 m. de altitud, pero van disminuyendo imperceptiblemente hacia el Orinoco, con un desnivel tan pequeño que ha sido calculado en unos setenta centímetros por kilómetro. 

Dentro de esta vasta región es posible diferenciar tres subregiones: Los Llanos occidentales, los centrales y los orientales. En ninguna otra región de Venezuela poseen los ríos mayor significación geográfica que en los Llanos occidentales. Todos ellos pertenecen a la red fluvial del Orinoco y constituyen un elemento fundamental tanto del paisaje natural, que han contribuido a crear, como del paisaje cultural, ya que a lo largo de sus cursos se concentra la población y siguen siendo las principales vías de comunicación. Apure, Caparo, Guanare, Portuguesa, Cojedes, Arauca y Meta son los principales cursos fluviales de esta subregión. Desde el punto de vista del relieve y el drenaje, Los Llanos centrales difieren notablemente de los occidentales. En ellos es posible distinguir dos unidades geomórficas diferenciadas: Los Llanos de Calabozo y la cuenca del Unare. En los primeros, que ocupan la sección occidental de la subregión, el relieve es más accidentado que en Los Llanos occidentales. Al norte, la erosión diferencial ha dado origen a colinas y cerros residuales, constituidos por las rocas más resistentes. Por el contrario, hacia el sur el relieve se va suavizando cada vez más. Los Llanos orientales, en su mitad occidental, están dominados por las mesas, cuya altitud oscila entre los 180 y los 215 m y que presentan un ligero declive de norte a sur. Estas mesas sirven de divisoria de aguas entre la cuenca del Unare y la vertiente oriental de Los Llanos de Monagas, hacia donde corren los mayores  ríos de la región: Guanipa, Morichal Largo, Tigre, Caris, etc.

El régimen climático

El régimen climático de Los Llanos es el de sabana. Se caracteriza por tener temperaturas altas durante todo el año; la media del mes más frió se sitúa por encima de los 18°. En cuanto a las precipitaciones, existen dos estaciones contrapuestas: la de las lluvias, de mayo a noviembre, y la seca, de diciembre al mes de abril. Esta distribución es un factor decisivo en el proceso de la vida y en las actividades económicas llaneras. La sucesión de la estación lluviosa, proclive a inundaciones y paralizadora de casi toda la actividad en grandes sectores de la región, y la sequedad agobiante de la estación siguiente han sido descritas dramáticamente por numerosos escritores, geógrafos y exploradores. Entre los primeros, es memorable Rómulo Gallegos, cuya Doña Bárbara es, por antonomasia, la novela de Los Llanos

Vegetación y fauna

La sabana es la formación vegetal dominante en Los Llanos. Aunque con este término se identifica generalmente al paisaje de las llanuras extensas y sin árboles, en el que predominan las gramíneas, en Los Llanos no hay áreas mayores de diez kilómetros cuadrados desprovistas de árboles. Pequeños bosques, denominados matas, interrumpen la extensión herbácea, sobre todo, los "bosques de galería" que se prolongan a lo largo de los ríos. En estos bosques son característicos los morichales; la palma moriche, que les da nombre, constituye un recurso de muchas aplicaciones. Su fruto es una valiosa fuente de aceite, sus hojas proporcionan fibras textiles y su madera es muy apreciada para la construcción. Pero el rey de los árboles llaneros es el araguaney, árbol nacional de Venezuela, cantado por Rómulo Gallegos. Alcanza hasta diez metros de altura y florece cuando pierde las hojas, en la estación seca. Antes de la introducción de la ganadería vacuna y caballar por los colonos españoles, las llanuras herbáceas de las sabanas sostenían una población animal muy numerosa. Todavía a principios del siglo XIX, en Los Llanos pastaban grandes manadas de venados y de chigüires, cuya presencia era, a su vez, sostén de millares de jaguares y de pumas. Actualmente, la fauna de mamíferos es muy reducida. Las aves, tan numerosas en otros tiempos, subsisten aún, pero su número también ha decrecido. La fauna avícola llanera, en la que abundan las garzas y los patos es en gran parte migratoria, y la estación de las lluvia; es su periodo de mayor concentración, en las zonas inundadas.  

Fuente: http://www.mediateca.cl/


lunes, 26 de mayo de 2014

Aguas con arsenico en Argentina

 
Aguas peligrosas
 


Por Jorge Forno
  
A lo largo de la historia, el arsénico se ha ganado un lugar entre los elementos químicos más glamorosos y a la vez más siniestros. Para los alquimistas, este elemento –que cuando se lo encuentra formando sulfuros aparece como un sólido de color amarillo o dorado– resultaba visualmente bastante similar al oro. Por ello, se lo consideró un ingrediente valiosísimo en la búsqueda de la píldora de la inmortalidad, la piedra filosofal o la transmutación para fabricar oro. A la vez que ciertas formas químicas del arsénico descollaron como un aristocrático veneno que acabó con la vida de papas, nobles y generales.

En el siglo XVI, el revolucionario y controvertido médico Philippus Aureolus Theophrastus Paracelsus Bombastus von Hohenheim, conocido como Paracelso, reivindicó al arsénico y le dio un lugar preponderante en sus prácticas médicas. Paracelso estaba convencido de que los conocimientos de los alquimistas deberían aplicarse a la medicina y así fue que el arsénico fue un caballito de batalla en tratamientos variopintos. Por esos años le tocó ser usado como purgante y agente antiinfeccioso. No solo eso, aplicado nada más y nada menos que por vía endovenosa, formó parte del tratamiento favorito de Paracelso para la sífilis.

Con el tiempo, su fama de panacea se desvaneció al mismo tiempo que se popularizaba el conocimiento de su toxicidad. Cruel paradoja la del arsénico, que dejó de ser parte de la promesa de vida eterna que buscaban los alquimistas o la cura de casi todos los males para conocerse en la Francia del siglo XVII como el componente principal del llamado polvo de la sucesión. Una herramienta química nada amable que al parecer era muy utilizada por esos tiempos para envenenar y sacar del medio a competidores molestos en pos de algún legado esquivo.

Su bien ganado y letal estrellato se agigantó al ser reconocido como protagonista destacado en ficciones de misterio y también en más prosaicos y modernos casos policiales.
Veneno de novela

En sus novelas, Agatha Cristhie demostró que el arsénico es infalible a la hora de envenenar. En pleno siglo XXI, mientras algunos científicos lo reivindican postulándolo como un elemento clave para la existencia de posibles formas de vida extraterrestre, otros tienen en la mira su más clásica y tóxica propiedad y se abocan a una cuestión más urgente: la relacionada con su papel como contaminante del agua.

El arsénico es, por desgracia, tan tóxico como abundante en la corteza terrestre. Forma parte de la composición de casi doscientos tipos de minerales y en ciertas regiones invade persistentemente las aguas profundas a partir de la erosión de rocas o eventos volcánicos. En la Argentina, el villano de las napas parece ser un tipo de sedimento muy común en la llanura pampeana –conocido como sedimento loéssico– que presenta en su composición ceniza o lava volcánica, rica en el implacable arsénico. En las aguas superficiales, los humanos aportan su granito de contaminación arsenical cuando realizan sin cuidados actividades extractivas o mineras.

De más está decir que el consumo humano de estas aguas contaminadas no es inocuo. Por el contrario, es un formidable problema médico que pone en riesgo la salud de unos catorce millones de personas en América latina, de los cuales cuatro millones viven en la Argentina. Se trata de un asunto que no es sólo de los científicos, sino que oculta una portentosa y vigente amenaza para los más desprotegidos social y económicamente en vastas regiones del mundo, particularmente en nuestro país.
Una intoxicación llamada Hacre

A principios del siglo XX, una seguidilla de casos de trastornos cutáneos y cardiovasculares azotaron a los habitantes de la ciudad de Bell Ville. Sin conocer cuál era su origen, se bautizó a la enfermedad en relación con el nombre de la ciudad. Hasta que entre 1913 y 1914 un prestigioso médico de Rosario, Mario Goyenechea, relacionó los síntomas de dos pacientes bellvillenses con una prolongada intoxicación arsenical resultante del consumo de agua contaminada. Entre 1950 y 1951, otro médico, Enrique Tello, dedicó dos libros al problema sanitario de arsenicismo endémico que se había detectado en varias regiones de Argentina, Chile, Bangladesh, China, India, México, Perú, Tailandia, Estados Unidos y España. En el segundo trabajo, Tello denominó a la silenciosa, lenta y persistente patología Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (Hacre).

El Hacre es un enemigo que permanece oculto hasta que muestra sus temibles garras. La intoxicación se produce al consumir agua contaminada con pequeñísimas dosis de arsénico durante un período prolongado. Para colmo de males, el arsénico no da pistas de su presencia en el agua, no altera su sabor ni color, ni el de los alimentos que se preparan con esa agua y las primeras manifestaciones de la intoxicación crónica pueden tardar diez años en aparecer. Desde alteraciones en la piel hasta cáncer de vejiga o de pulmón, este enemigo solapado afecta con más fuerza a personas desnutridas, niños y ancianos. No tiene cura y sólo la adopción de medidas preventivas de fuste permite hacer frente a tan esquivo enemigo.
¿Peor el remedio que la enfermedad?

Una curiosa película titulada Los muchachos de antes no usaban arsénico, se rodó en Argentina en los años setenta. Su trama era muy llamativa y llena de sorpresas, tanto que el veneno que escondían los protagonistas –unos muchachos de antes de apariencia inofensiva, pero muy crueles– no era arsénico. No se contará aquí el final de la historia que narra el film, pero lo que sí es seguro es que las apariencias engañan y también a los científicos.

Casi al mismo tiempo en que aquella película se estrenaba en Buenos Aires, una gigantesca acción para erradicar el consumo de aguas contaminadas en algunas regiones de la India, Pakistán y Bangladesh terminó derivando en una pesadilla arsenical.

Frente a una desenfrenada mortalidad infantil provocada por el consumo de agua contaminada por agentes infecciosos de toda laya, la Organización de las Naciones Unidas encaró un programa que dotaría de una fuente de agua alternativa a esas regiones, a partir de la realización de perforaciones. El consumo de agua extraída de las napas solucionó en aquel momento la cuestión de la mortandad infantil, pero generó un nuevo y gigantesco problema.

Los especialistas, concentrados en erradicar las bacterias patógenas, no tuvieron en cuenta otro letal enemigo, el arsénico presente en altas concentraciones en el agua extraída de las napas.

Con el correr de los años se desató una masiva proliferación de síntomas de Hacre, con un impacto en la salud pública mayor que el problema que se quiso solucionar. La experiencia puso en la escena internacional la necesidad de contar con medios eficientes y económicos para procesar el agua destinada al consumo humano.

Los alimentos contaminados con arsénico también provocan lentos y mortales envenenamientos, como saben los escritores de novelas y los envenenadores seriales que cada tanto pueblan las noticias policiales. Por ello, el problema del arsénico no solo se aparece en el agua de bebida sino también en los alimentos preparados o cocinados con el agua contaminada. La higiénica medida de hervir el agua para consumo humano antes de ser utilizada tampoco es una solución. Por el contrario, no elimina el arsénico y llega a agravar el problema aumentando sus concentraciones en el agua.

El Código Alimentario Argentino exige que la concentración del arsénico no supere los 0,05 miligramos por litro de agua destinada al consumo humano o a la producción de alimentos. Además los científicos, industriales de la alimentación y otros sectores involucrados discuten acerca de fijar una meta a mediano plazo para bajar este valor a 0,01 miligramo por litro.
Agua que has de beber

A grandes rasgos existen dos formas de encarar este complejo problema. Una de ellas sería construir extensísimas y costosas redes que lleven agua apta para el consumo a las regiones que así lo requieran. La segunda es obtener métodos de purificación eficientes para quitar al arsénico del agua en el lugar en que se la extrae de los pozos.

Estos métodos podrían aplicarse en plantas potabilizadoras e incluso a nivel domiciliario.

En la Universidad de San Martín, un grupo de investigación encabezado por la doctora Marta Litter encaró el problema de los contaminantes del agua a partir del proyecto Remoción de arsénico, plomo y uranio mediante procesos de oxidación avanzada. Para ello se valen de tecnologías tan económicas como efectivas, que pueden utilizar agentes naturales como la luz solar, o elementos abundantes como el hierro cerovalente, una forma de hierro que puede hallarse en objetos tan comunes y aparentemente poco científicos como los clavos, tachuelas, tornillos, alambre y limadura de acero. Las nuevas tecnologías permiten obtener nanopartículas de hierro –partículas de un tamaño equivalente a la mil millonésima parte de un metro (10 elevado a la -9 metros)–. El hierro cerovalente es en jerga química un reductor que permite remover contaminantes tales como pesticidas organoclorados y metales y metaloides como el arsénico.

También recurren al versátil dióxido de titanio –presente de manera habitual en productos cosméticos–, que tiene la capacidad de remover una amplia variedad de contaminantes orgánicos e inorgánicos y hasta microorganismos.

El nanohierro no sólo es útil para eliminar el arsénico del agua durante el proceso de extracción y potabilización, sino que el grupo de investigación de Litter lo testea como una herramienta para la remediación de sitios contaminados. Aplicado por medio de una perforación y valiéndose de una corriente de nitrógeno, estas pequeñísimas partículas de hierro invaden pertinazmente el suelo. Una vez allí los contaminantes como el arsénico, el plomo y el uranio quedan atrapados, ya que se adhieren fuertemente al nanohierro, al que son mucho más afines –químicamente hablando– que a las aguas que contaminan.

El INTI –Instituto Nacional de Tecnología Industrial– también hace lo suyo y puso en marcha una experiencia piloto en la zona de Lobos para eliminar el arsénico del agua por un proceso de coagulación y filtración que resulta económico y sencillo de realizar.

Tanto está el problema en el tapete en nuestra región que en mayo de 2014 Buenos Aires será la sede del As 2014: 5º Congreso Internacional sobre el Arsénico en el Medio Ambiente. El tema de As 2014 es “Un siglo del descubrimiento de la arsenicosis en América (1913-2014)”, en conmemoración de aquel hallazgo de Goyenechea en sus sufridos pacientes bellvillenses.

En el encuentro, los investigadores expondrán las últimas novedades sobre el tratamiento de aguas contaminadas, el arsénico en los alimentos, las tecnologías de remoción y la gestión y políticas de mitigación. Será un paso más en la búsqueda de soluciones para prevenir y erradicar el Hacre y sus tóxicas consecuencias.



Extraido de Página 12, 24/05/14 

viernes, 11 de octubre de 2013

Las tierras y los recursos en manos de los extranjeros



Para los chicos de 3°A y 2° B (ESB 312), este es parte del material que usaremos al ver las problemáticas ambientales y espaciales que tiene la región

Reservas de agua planetarias


En la Argentina hay 35 ríos, arroyos y lagos apropiados por terratenientes

Por: Fernando Pittaro
Son empresarios locales y extranjeros que se adueñaron de recursos hídricos que deberían ser accesibles para todos los habitantes. Incumplen la ley y, muchas veces, recurren a la violencia. Los negocios privados y el caso de Corrientes.


Un empresario inglés alambra un lago en Río Negro, un millonario italiano cierra una ruta provincial y aísla a un pueblo en Chubut. Un magnate de medios estadounidense pone una tranquera e impide el paso al río Traful, en Neuquén. Y en San Martín de los Andes, el custodio privado de un complejo de cabañas mata de un balazo a un joven por estar pescando con un amigo a orillas del río Quilquihue.

Son apenas algunos ejemplos de los innumerables casos de apropiación ilegal de recursos hídricos por parte de empresarios argentinos y extranjeros que violan leyes provinciales y nacionales, y pasan a ser “okupas” de escenarios naturales que deberían estar abiertos al público. Así lo pudo comprobar Tiempo Argentino tras un relevamiento en todo el país, que permitió detectar en ocho provincias 35 casos en los que ríos, lagos, arroyos, costas y lagunas dejan de ser de todos para ser de algunos pocos, que no prescinden de recurrir a la violencia para obtener y conservar sus privilegios.
El artículo Nº 2.340 del Código Civil incluye a los mencionados recursos como “bienes públicos”, es decir, que pertenecen a los habitantes en general, lo que significa que no está permitido que sean comprados, vendidos, ni transferidos. Sin embargo, lo que viene sucediendo es justo lo contrario. También el artículo 2.639 del mismo código sufre constantes incumplimientos. Esa cláusula indica que “los propietarios limítrofes con los ríos o con canales que sirven a la comunicación por agua, están obligados a dejar una calle o camino público de treinta y cinco metros hasta la orilla del río, o del canal, sin ninguna indemnización”. Es otra norma que pocos terratenientes respetan.
En Córdoba, por ejemplo, sólo en 2009 la Dirección Provincial de Agua y Saneamiento retiró 500 alambrados en las sierras chicas que impedían el libre tránsito. En localidades serranas como Huerta Grande, Villa Giardino o La Cumbre es frecuente ver espejos de agua dentro de propiedades y hasta muros con candados que impiden el paso peatonal. En 2004, el gobierno cordobés colocó mojones en siete lagos que delimitaron por primera vez lo público de lo privado, pero ese plan se frenó en 2007.
En la Patagonia la situación es aun más crítica. Es la región donde existen más casos de grandes propietarios, la mayoría de ellos extranjeros, copando espacios públicos. Uno de los más emblemáticos es el del inglés Joe Lewis. En 2011, la justicia rionegrina le ordenó abrir el camino público que atraviesa su mansión y llega hasta el Lago Escondido. Lewis nunca acató el pedido.
Por su parte, el magnate textil Luciano Benetton se apropió de 15 kilómetros de la ruta provincial Nº 4, prohibiendo el acceso al río Chubut y dejando al pueblo de El Maitén con una salida menos.
Otro tanto ocurre en Neuquén con la estancia La Primavera. Allí, hace doce años que Ted Turner, dueño de la cadena CNN, mantiene a los pobladores cautivos en sus propios campos. Uno de ellos es Miguel Lagos, que para salir de sus tierras debía pedir permiso y sortear tranqueras con candados y hasta un puente enrejado. Hoy, Lagos vive en Villa La Angostura. “Me tuve que ir porque me hacían la vida imposible, pero todavía siguen viviendo familias que para salir tienen que hacerlo de a pie y esquivando una zanja de dos metros de profundidad que bordea el terreno”, explicó Lagos a Tiempo. También agregó que “encadenaron el acceso a los ríos Minero y Traful y nadie puede acceder, y al que lo intenta lo corren a los tiros”.
En Santa Cruz los poderosos también parecen tener más peso que la propia ley. Apellidos como Pérez Companc, Benetton, Menéndez Bethy y Braun Menéndez figuran entre los poseedores de grandes estancias que vedan el acceso público a espejos de agua como el lago Strobel, los ríos Penitentes y Gallegos, y las lagunas Chica, Larga y Cóndor.
Oscar Nieddu, ex presidente del Club de Pesca y Tiro Fontinalis, de Río Turbio, relató que “prácticamente ya no se puede pescar en ningún lado de la provincia porque los que dicen quién pasa y quién no son los guardias privados”. Tener el carné habilitante al día ya no alcanza. “Hay muchos lugares que son públicos, pero como hay cotos de caza y pesca privados, tenés que pagar para entrar –sostuvo Nieddu–. Y en otros, directamente no pasás ya que sólo está permitida la entrada a turistas extranjeros a los que le cobran hasta dos mil dólares por día.”
En igual sentido se expresó Ángel González, titular de la Asociación Ríos Libres, entidad que brega por el derecho a acceder sin restricciones a las costas de los cursos de agua. A su hijo de 30 años, Cristian González, lo mataron de un balazo en el cuello el 30 de agosto de 2006, mientras pescaba con un amigo en el río neuquino Quilquihue, cerca del lago Lolog. Le disparó Horacio Calderón, custodio de un complejo de cabañas, que fue condenado a 13 años y medio de prisión. Gaspar Schroh, dueño de la cabaña que facilitó el arma, recibió dos años y medio en suspenso. Hoy está en libertad.
En diálogo con este diario, Ángel González describió la gravedad de una problemática que se repite en varios puntos de la Patagonia. “Los privados no sólo se adueñan de los lagos y los ríos sino que también de la vida de nuestro hijo por defender su negocio. La mayoría trabajan con turismo internacional y le ofrecen el servicio completo de pesca, caza o recreación. El cabañero no dejaba que la gente acampe ni pesque para garantizarles exclusividad a sus clientes”, afirmó González.
Pero no sólo en el sur estas apropiaciones son moneda corriente. También es muy frecuente en la zona del delta del Paraná, donde se asienta uno de los humedales más importantes del planeta. Allí, la modalidad es diferente pero los casos también se cuentan de a decenas.
El arroyo La Cruz, entre la localidad entrerriana de Victoria y la santafesina de Rosario, fue cerrado por un empresario ganadero, cortando por la mitad un enorme sistema de humedales con un endicamiento de dos metros de altura. Cerca de allí, otro productor agropecuario clausuró un arroyo navegable para poder llegar hasta su casa en 4x4.
Elba Stancich, coordinadora del Taller Ecologista Rosario, aseguró que “se construyen terraplenes removiendo el suelo para la construcción de un canal y a través de un sistema de bombas se regula el agua. Esto significa cerrar arroyos, tapar lagunas y cerrar el paso a la gente que estaba acostumbrada a ir a pescar a lugares de costa que hoy están interrumpidos”.
En el sur de Entre Ríos la historia se replica. Allí, Pedro Pou, ex presidente del Banco Central durante el menemismo, levantó un megaterraplén del mismo largo que la autopista Buenos Aires-La Plata, para evitar que las crecidas del río Gualeguaychú y Paraná inunden sus propiedades. Otro tanto sucede en Corrientes, provincia paradigmática en cuanto a la privatización del capital acuífero (ver aparte).
La treintena de casos que Tiempo pudo contabilizar en el mapa argentino dan cuenta del accionar de empresarios nacionales y extranjeros que se adueñan de recursos naturales públicos para garantizar sus negocios. Sin dudas, hay muchos más. Y esto sucede a cuatro meses de la reglamentación de la Ley de Tierras, que busca poner fin a este tipo de especulación de los privados y a la complicidad de los estados municipales y provinciales.

El caso del vice de Clarín


Mucho se habla de las millones de hectáreas que están en manos extranjeras, pero poco se dice de la batalla silenciosa que se está librando por el acceso a un recurso vital y cada vez más escaso como es el agua.
La provincia de Corrientes es emblemática en este sentido. Desde hace dos años, el magnate húngaro George Soros viene regando 4200 hectáreas de cultivos de arroz con aguas del río Paraná, aprovechando permisos precarios hechos a la medida de sus intereses.
En los Esteros del Iberá hace 25 años desembarcó la millonaria francesa Madame Beaux, que en 2010 construyó una represa para regar 1000 hectáreas de arroz, pero nunca presentó el estudio de impacto ambiental correspondiente. Por el uso de las aguas públicas, Beaux pagó menos de seis pesos por cada hectárea sembrada.
Cerca de allí, el norteamericano Douglas Tompkins tiene más de 200 mil hectáreas. Y si bien Tompkins asegura que no tiene interés en hacer uso comercial de la zona, hay quienes alertan acerca de la ubicación estratégica de sus campos: están sobre el acuífero Guaraní, una de las reservas de agua dulce más codiciadas del mundo.
En 2010, Tiempo Argentino reveló que, también en suelo correntino, José Antonio Aranda, vicepresidente del Grupo Clarín, planeaba adueñarse del arroyo Ayuí para construir una represa en sociedad con Soros. Una vez más, el objetivo era usufructuar un recurso público para garantizar un negocio privado. El proyecto, que pretende inundar 8000 hectáreas y eliminar 130 kilómetros de bosques en galería, ya fue desautorizado por la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación y frenado por la Corte Suprema de Justicia.

Recursos hídricos
QUÉ DICE LA LEY
Según indica el artículo 2.340 del Código Civil argentino, están comprendidos entre los bienes públicos “los ríos, sus cauces, y toda otra agua que tenga o adquiera la aptitud de satisfacer usos de interés general”, como “los lagos navegables y sus lechos”.

Extranjerización: ¿Quiénes son los magnates? Soros, Benetton, Lewis y Turner se encuentran entre los varios millonarios extranjeros que usufructúan recursos hídricos públicos en la Argentina.

18.07.2010 | En la Argentina no hay una ley que regule la venta


Las tierras en manos extranjeras equivalen a la superficie de Italia

Es casi el 20% del área productiva del país. Los principales inversores son de los EE UU, Italia, Malasia y Chile. En algunos casos, llegaron a pagar la hectárea al precio de un chocolate, con ríos, rutas y hasta pueblos incluidos.
Fernando Pittaro
Todo extranjero que quiera invertir en la Argentina sólo tiene que buscar un asesor inmobiliario y elegir qué punto del mapa le conviene más. Apenas es cuestión de contar con el dinero y hacer la operación, ya que no existe en el país una ley federal que regule la venta de tierras a capitales foráneos. Y si de incluso adquirir recursos naturales estratégicos se trata, también están a la venta selvas, bosques nativos y reservas de agua de todo tipo. De las 170 millones de hectáreas productivas que existen en el país, el 20% ya están en manos de capitales extranjeros, entre las tierras vendidas y las ofrecidas.
Según la Federación Agraria, son 34 millones de hectáreas, la misma superficie que ocupa Italia entera, o las provincias de Tucumán, Córdoba, Catamarca y Jujuy sumadas (ver infografía "Los dueños extranjeros de la Argentina").
"Hoy las guerras a nivel mundial son por el petróleo, pero dentro de 30 o 40 años los conflictos geopolíticos serán por el agua", asegura el diputado chaqueño por la UCR, Pablo Orsolini. "Desde la mitad de la provincia de Santa Fe hacia el Norte -continúa, en diálogo con Tiempo Argentino-, que abarca la región mesopotámica, se encuentra el Acuífero Guaraní que es el reservorio de agua dulce más importante del planeta. Entonces no es casual que grandes potencias mundiales busquen asentarse en nuestro país donde pueden acceder libremente a zonas estratégicas para el manejo de los recursos naturales. Además, te encontrás que en los suplementos destinados a la comercialización de propiedades de grandes diarios extranjeros se ofrecen tierras en la Argentina, de diferentes estancias en la Patagonia".
Hay algunos casos emblemáticos que configuran el actual mapa de empresarios millonarios de diferentes partes del mundo que se adueñaron de miles de hectáreas argentinas. El heredero del emporio de los snacks Lays y de la gaseosa Pepsi, Ward Lay, les compró por 4,5 millones de dólares, unas 80 mil hectáreas a los hermanos Benetton en Neuquén. Allí funciona la Estancia Alicurá, donde el magnate oriundo de Texas lleva adelante un proyecto turístico con alojamiento cinco estrellas, coto de caza y lodges de pesca. Para quien quiera ir allí, la habitación ronda los 1200 dólares la noche e incluye un guía especializado por cada cazador.
Por otra parte, el grupo de seguros estadounidense AIG posee junto a la finca Jasimaná en Salta, 1,5 millón de hectáreas: esto es, casi el 7% del territorio provincial.
Mientras tanto, en el sur de la Argentina, los cuatro hermanos Benetton son los reyes de la Patagonia: concentran 970 mil hectáreas en las provincias de Santa Cruz, Neuquén y Río Negro.
El grupo tiene, además, 8000 hectáreas en la localidad bonaerense de Balcarce, donde produce 35 mil toneladas anuales de trigo, maíz y soja.
El inglés Joseph Lewis (propietario de la marca de calzados Puma y Vans, o la cadena de heladerías Freddo y Aroma, entre muchos otros negocios) adquirió 18 mil hectáreas en la provincia de Río Negro; se adueñó incluso del Lago Escondido y hasta instaló una pista de aterrizaje. La justicia rionegrina obligó al polémico empresario a abrir una calle para permitir el libre acceso al lago, ante los insistentes pedidos de los pobladores.
La firma italiana Nettis Impianti, dueña de empresas mineras, petrolíferas y gasíferas compró en La Rioja 418 mil hectáreas en la localidad de Jagué. La intención es utilizar estas tierras como atracción turística para hacer safaris exóticos en la Laguna Brava, un verdadero paraíso ecológico donde pueden apreciarse la belleza de los flamencos rosados.
En Catamarca, un empresario estadounidense dedicado a la fabricación de helicópteros, Peter Lee MacBride, adquirió la hectárea al precio de un chocolate: U$S 3,50. Se trata de una superficie de 117 mil hectáreas, con un pequeño detalle: en esa extensión vivían unos 800 pequeños productores agropecuarios, los cuales permanecen en una disputa judicial por la tenencia de la tierra.
La lista es mucho más extensa, pero la falta de datos oficiales impide tener un registro completo y agiganta las especulaciones. Sólo por citar un caso, este diario solicitó información a la Dirección de Asuntos Técnicos de Fronteras, del Ministerio del Interior, encargada de autorizar la venta en las llamadas zonas de seguridad, y la respuesta fue lacónica: "Esa información es confidencial. No la podemos dar." Lo cierto es que la zona de costas y fronteras es uno de los puntos más críticos. Estas áreas cubren 150 kilómetros desde la Cordillera hacia el centro del país y 50 kilómetros desde las costas en esa misma dirección.
Entre el 2002 y el 2006, en la Secretaría de Seguridad Interior ingresaron 2400 pedidos de inversión, lo que demuestra el alto nivel de interés por estas tierras.
Pero hay un dato aun más grave. En marzo del año pasado, a través de la resolución 166, el Ministerio del Interior liberó a 89 localidades (de 14 provincias) del régimen de previa conformidad que se exige a los extranjeros que desean comprar en el área adyacente a las fronteras argentinas. De este modo, La Quebrada de Humahuaca, las islas del Ibicuy, las zonas vitivinícolas de Tupungato y Tunuyán, Calingasta al norte y Gaiman al sur son algunos de los lugares en los que los extranjeros ahora cuentan con más facilidades para extender sus intereses comerciales. Así lo asegura el ingeniero agrónomo, Walter Pengue, miembro del Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente de la Universidad de Buenos Aires: "La zona más crítica está en la región andina, allí existen áreas ricas en lagos y fuentes de agua que están siendo apropiadas, con restricciones severas a la propia comunidad local. Además, están planificando cómo comercializar esos recursos (agua de vertiente o de glaciar) en el mediano plazo. Esto se debe a la clara falta de una política pública que ordene el territorio en beneficio de los ciudadanos actuales y futuros. No debería haber conflictos, si se manejase el tema con ordenamiento ambiental y territorial participativo. Esto es lo que hay que hacer, y no dejar que cuatro vivos planteen un ordenamiento del territorio en beneficio de unos pocos, escuchando solo a algunos pseudo científicos", sostiene Pengue.
Mientras tanto, hay más de 30 proyectos legislativos que esperan ser tratados en el Congreso de la Nación. El espíritu de las propuestas más consensuadas por diferentes legisladores de todos los partidos, no es prohibir la venta de tierras, sino que contempla restricciones y límites, sobre todo, a la adquisición de inmuebles rurales por parte de extranjeros. Además prevé la creación de un registro obligatorio para las propiedades.
"En 2002 había 7 millones de hectáreas en manos de extranjeros. Hoy, esa cifra ascendió de manera alarmante -insiste Orsolini-. Entre las tierras vendidas y la que se ofrecen, ya supera las 30 millones de hectáreas".
Elsa Bruzzone, especialista en geopolítica y autora del libro Las guerras del agua, advierte del peligro que implica para la soberanía de un país que no se regule la tenencia de la tierra. "No hay país en el mundo con una legislación tan flexible como la nuestra. En Japón, algunos estados de los Estados Unidos o Canadá, los extranjeros no pueden comprar tierras y menos si cuentan con recursos naturales. El 20% de la Argentina tiene dueños extranjeros, especialmente en la Patagonia y la Cordillera". Sólo en la Patagonia, ya hay en manos extranjeras 1.276.316 hectáreas, equivale a 64 veces la Ciudad de Buenos Aires.

martes, 18 de junio de 2013

¿De donde provino el agua de la Tierra?




Científicos afirman que probablemente llegó desde el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter .

Hace mucho tiempo que los científicos empezaron a preguntarse por el origen del agua de la Tierra. Y hasta ahora la versión oficial sostenía que los elementos volátiles (como por ejemplo el hidrógeno, el nitrógeno o el carbono), e incluso la primera materia orgánica, llegaron hasta aquí desde el exterior, aportados por cometas y por una clase de meteoritos de origen muy antiguo, las condritas carbonáceas. Ambas clases de objetos se formaron más allá de la órbita de Júpiter y "migraron" después hacia el interior del Sistema Solar. Ahora, un nuevo estudio acaba de revelar que no fue así.

Por supuesto, determinar con exactitud de dónde proceden estos elementos esenciales significa ser capaces de comprender cómo llegó el agua, y la vida, hasta la Tierra. Ahora, un grupo de investigadores del Instituto Carnegie de Washington acaba de publicar en Science un artículo según el cual el agua que hay en nuestro planeta no es la misma que se distribuyó, en forma de hielo, por todo el Sistema Solar en los tiempos de su formación, sino que llegó mucho después. Y no a bordo de lejanos cometas procedentes de los confines del SIstema Solar, sino de mucho más cerca: del cinturón de asteroides que hay en el entre Marte y Júpiter.

Para Conel Alexander, investigador principal del estudio, una gran cantidad de agua helada se repartió por todo el Sistema Solar primitivo, pero ese hielo nunca formó parte de los materiales que se agregaron para formar la Tierra. Ese hielo primitivo puede encontrarse hoy en objetos como cometas o las ya citadas condritas carbonáceas. Pero su análisis demuestra, según los investigadores, que los dos tipos de objetos no nacieron más allá de la órbita de Júpiter, como se creía, sino en dos zonas muy alejadas. Los cometas se formaron en las regiones externas del Sistema Solar. Las condritas carbonáceas lo hicieron mucho más cerca.

Alexander logró establecer esta diferencia calculando la proporción de deuterio (un isótopo del hidrógeno) contenido por el agua helada de 85 condritas carbonáceas. Cuanto más lejos del Sol se ha formado un objeto, más deuterio contiene. Y si los cometas y las condritas carbonáceas se formaron en el mismo lugar, su hielo debería contener la misma, o parecida, cantidad de deuterio. Pero no es así.

El hielo de los meteoritos analizados contiene mucho menos deuterio que el de los cometas, lo cual sugiere que los éstos últimos se formaron mucho más lejos del Sol. Un resultado que, además, contradice los modelos más aceptados sobre la forma en que el Sistema Solar adquirió su arquitectura actual.

Para Alexander, el contenido de deuterio de las condritas carbonáceas indica que estos meteoritos debieron formarse mucho más cerca del Sol que los cometas. En concreto, en el cinturón de asteroides, el gran anillo de rocas que se encuentra entre las órbitas de Marte y Júpiter. Y es de ahí, sugiere el estudio, de donde procede precisamente el agua de la Tierra. Alexander está convencido de que los resultados de su investigación obligarán a revisar las teorías actuales y contribuirán, de paso, a resolver un buen puñado de cuestiones que hasta ahora se habían resistido a la Ciencia.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Hidrosfera: el agua salada y dulce de la tierra

Hidrosfera


Les dejo parte de un trabajo que realizamos en el profesorado de Geografia

Introduccion

Hace unos 4600 millones de años durante la formación de la Tierra, las altas temperaturas mantenían el agua en forma de vapor. Cuando la tierra comenzó a enfriarse por debajo del punto de ebullición del agua, ocurrieron gigantescas precipitaciones que llenaron de agua las partes más bajas de la superficie formando los océanos. Así, la mayor proporción del agua que se encuentra en el planeta es la que forma parte de los océanos a través del agua salada, mientras que la mayor proporción de agua dulce se encuentra como masas de hielo y agua subterránea. El resto del agua que se encuentra en el planeta está sobre los continentes y en la atmósfera.




Fuente del mapa conceptual  ambitohumanistico.blogspot.com.ar
 
Toda el agua que proviene del océano tarde o temprano retorna a él, este es el ciclo hidrológico continuo. El agua de los océanos, mares, ríos y lagos se evapora cada día en gran cantidad por la acción del calor solar, y el vapor que se forma asciende impulsado por las corrientes de aire. Ante el aire frío, el vapor se condensa en pequeñas gotas, formando las nubes, aquellas se hacen cada vez más grandes y pesadas hasta que el punto de saturación llega y precipita en forma de lluvia, nieve, granizo, agua nieve, etc, de acuerdo a las temperaturas atmosféricas. Si estas precipitaciones ocurren en latitudes polares o de gran altura, parte de ellas forman los glaciares y las otras pasan a formar parte de los lagos, río o mares, o bien son absorbidas por el terreno, llegando a las aguas subterráneas.
Al año se evaporan 500.000 km3 de agua, lo que da un valor medio de 980 l/m2 o mm. Es decir, es como si una capa de 980 mm (casi un metro) de agua que recubriera toda la Tierra se evaporara a lo largo del año. Como en la atmósfera permanecen constantemente sólo 12.000 km3, quiere decir que la misma cantidad de 500.000 km3 que se ha evaporado vuelve a caer en forma de precipitaciones a lo largo del año. Aunque la media, tanto de la evaporación como de la precipitación sea de 980 mm, la distribución es irregular, especialmente en los continentes. En los desiertos llueve menos de 200 mm y en algunas zonas de montaña llueve 6.000 mm o más.
El tiempo medio que una molécula de agua permanece en los distintos tramos del ciclo es de 9 a 10 días en la atmósfera, 12 a 20 días en los ríos, de 1 a 100 años en los lagos, de 300 años en los pozos subterráneos y de 3.000 años en los océanos. Estos tiempos de permanecía tienen gran influencia en la persistencia de la contaminación en los ecosistemas acuáticos, por ejemplo, si se contamina un río, al cabo de pocos días o semanas puede quedar limpio, por el propio arrastre de los contaminantes hacia el mar, en donde se diluirán en grandes cantidades de agua. Pero si se contamina un pozo subterráneo el problema persistirá durante decenas o cientos de años.

Características del agua

Las características del agua hacen que sea un líquido idóneo para la vida. La elevada polaridad de la molécula de agua tiene especial interés porque de ella se derivan otras importantes propiedades[1]:
a. Polaridad: Las moléculas de agua son polares. Por esta polaridad el agua es un buen disolvente de sales y otras sustancias polares pero un mal disolvente de gases y otras sustancias apolares como las grasas y aceites.
b. Calor específico de vaporización y fusión: La cantidad de calor necesario para evaporar y fundir el agua es elevada cuando se compara con la de otras sustancias de tamaño parecido. Esto se debe a que las moléculas de agua están unidas por fuerzas eléctricas entre las zonas positivas de unas y las negativas de otras. Esto hace que el agua sea un buen almacenador de calor y así ayuda a regular la temperatura del planeta y de los organismos vivos.
c. Cohesividad: es una propiedad del agua, producto de la polaridad, ya que las moléculas al ser atraídas entre sí, se mantienen como enlazadas unas con otras. La cohesividad explica fenómenos tales como el movimiento del agua sobre el suelo.
d. Densidad y estratificación: La densidad del agua es de 1kg/l, pero varía ligeramente con la temperatura y las sustancias que lleva disueltas, lo que tiene una considerable importancia ecológica. La densidad aumenta al disminuir la temperatura hasta llegar a los 4º C en los que la densidad es máxima. A partir de aquí disminuye la densidad y el hielo flota en el agua. Esto hace que cuando un lago o el mar se congelan, la capa de hielo flote en la superficie y aísle al resto de la masa de agua impidiendo que se hiele. Las capas de agua de distintas densidades se colocan en estratos que funcionan como partes independientes. Al no haber intercambio entre ellas, algunos nutrientes, como el oxígeno o los fosfatos, se pueden ir agotando en algunas capas mientras son abundantes en otras. Los seres vivos pueden seguir viviendo en el agua líquida por debajo del hielo.
e. Salinidad: Los iones que dan la salinidad al agua tienen dos orígenes. Los arrastrados por el agua que llega desde los continentes y los que traen los magmas que surgen en las dorsales oceánicas. En un litro de agua de mar suele haber aproximadamente unos 35 g de sales, de los cuales las dos terceras partes, aproximadamente, son cloruro de sodio. Hay lugares en los que la salinidad es distinta (por ejemplo es proporcionalmente alta en el Mediterráneo y baja en el Báltico), pero siempre se mantiene una proporción similar entre los iones, aunque las cantidades absolutas sean diferentes. En algunos mares interiores la salinidad llega a ser muy alta, como es el caso del mar Muerto con 226 g de sal por litro. La salinidad aumenta desde el Ecuador hasta los 15-30 grados de latitud, para disminuir de nuevo hacia los polos. Los valores mínimos de salinidad corresponden al golfo de Botnia, con 3 gramos por litro, y al  mar Báltico con 8 gramos por litro. En las zonas superficiales la salinidad varía con la temperatura y la evaporación, y es uniforme la profundidad.
En las aguas dulces continentales se encuentran cantidades mucho menores de iones.

Por lo que se deduce según su salinidad, además de su ubicación, se puede establecer que las aguas de nuestro planeta se pueden dividir en aguas marinas o saladas, como los mares y océanos, y aguas continentales o aguas dulces, que abarcan arroyos, lagos, lagunas, hielos, aguas subterráneas[2].

 

Aguas Oceánicas


Es el agua que rodea todos los continentes y las islas y de esta manera forma la unidad oceánica, que se encuentra comunicada por diferentes estrechos. Para facilitar el estudio de esta gran masa de agua se le ha dividido en cuatro grandes océanos: Pacífico con una superficie de 188 millones de km2, Atlántico con 94 millones de km2, Índico con 74 millones de km2 y Glaciar Ártico con 14 millones de km2 de extensión.
Sobre los litorales adyacentes, los océanos forman penetraciones de diferentes magnitudes llamadas mares, golfos, bahías o ensenadas.
Las aguas oceánicas tienen una profundidad media de 4 km, y alcanzan hasta 11 km de profundidad en los grandes abismos del océano Pacífico, como la Fosa de las Marianas, que tienen una profundidad de 11.034 m y una longitud de 2.550 km, y cuya dimensión es superior a las más altas montañas terrestres, como la del Everest, que alcanza 8 800 m.
El océano Pacifico se encuentra comprendido entre Eurasia, América y Oceanía. Es el más antiguo en cuanto a su formación[3] y a la vez, el que cubre más superficie. Esta separado del Atlántico por el cabo de Hornos, mientras que del Índico por el meridiano que pasa por el cabo Agujas y por una línea que corre desde la península de Malaca hasta la costa de la Antártida por el meridiano que pasa por el cabo Sudeste[4].
De sus aguas emergen gran cantidad de islas volcánicas y coralinas, asentadas sobre dorsales oceánicas, muy activas.
El océano Atlántico, debe su nombre a Atlas, uno de los Titanes de la mitología griega. Es el segundo en superficie, posee una profundidad mínima de 3.000 m y una máxima de 9.200m 3n la fosa de Puerto Rico. Se halla limitado por el continente americano por el oeste y por el africano y europeo por el este. Tiene la curiosa forma de S, y con un fondo similar a una W, sobre la que se levantan islas volcánicas como Cabo Verde, Ascensión, etc.
El océano Índico es el tercero en tamaño, su profundidad menor  es de 4000m mientras que su mayor profundidad se encuentra en la fosa de Java con 7.400m.
El último y el de menor tamaño es el Ártico, debo a su superficie puede ser considerado un más extenso que baña las costas norte de los continentes Americano y euroasiático.
Los mares, recortados en las masas continentales, son en su mayoría prolongación de los océanos, pero menos vastos y profundos pero más variados. En la Antigüedad, antes de que se iniciaran las grandes travesías marítimas, se conocían siete superficies de agua. Convencidos de que no existían otras, los navegantes adoptaron la expresión Siete Mares, que se refiere a los mares conocidos por los mahometanos antes del siglo XV: el Mar Mediterráneo, el Mar Rojo, el Mar de África Occidental, el Mar Africano Oriental, el Mar de China, el Golfo Pérsico y el Océano Índico. Esa idea se mantuvo durante mucho tiempo, y comenzó a cambiar cuando se iniciaron las grandes expediciones oceánicas, que fueron descubriendo otras zonas que recibieron nuevos nombres. Así se fue perdiendo el viejo concepto de los Siete Mares y, en la actualidad, existen 54 mares distribuidos en cinco grandes océanos.
Pueden ser divididos en: mares litorales o epicontinentales, que se extienden a lo largo de los contenientes y son los más accesibles desde alta mar (Mar Argentino, mar de la China, etc); mares continentales que están bien engarzados en los continentes (mar Rojo, Mediterráneo, etc) y que están comunicados con los océanos a través de algún estrecho; y por último, los mares cerrados o interiores, cuya característica principal es la de encontrarse en el interior de los continentes, sin comunicación directa con los océanos (mar Muerto, Aral, etc).
Dinámica de los océanos
 El agua del mar, por diversas causas, está en constante movimiento, sufre desplazamientos que provocan, entre otras cosas, la formación de olas, mareas y corrientes. Estos movimientos tienen un marcado efecto sobre los seres marinos ya que condicionan la distribución de las especies de vida libre al colaborar, por un lado, en los movimientos migratorios estacionales de muchas especies y, en segundo lugar, al transportar sustancias nutritivas de unos lugares a otros, favoreciendo el desarrollo y distribución de organismos planctónicos. En el mar se puede distinguir dos categorías de movimientos:
Las ondas, son oscilaciones periódicas constituidas por una serie regular de crestas y depresiones. Las corrientes, consisten en el flujo de agua en una dirección dada y con determinada temperatura. Las ondas son las responsables de la formación del oleaje.
El oleaje y sus características: El viento es responsable de la generación del oleaje que se desplaza sobre la superficie del agua y que juega un rol muy importante en la modificación de la línea costera. Las olas son movimientos ondulatorios, oscilaciones periódicas de la superficie del mar, formadas por crestas y depresiones que se desplazan horizontalmente. El estudio de las olas las dividen en: olas de agua profunda, que no están influenciadas por el fondo pues se mueven independientemente de él y en olas costeras que por disminución de la profundidad del agua, su forma y movimiento, están afectados por el fondo.
Las mareas son los movimientos periódicos de ascenso y descenso de las aguas, que lo hacen por la atracción de la Luna y del Sol que ejercen su influencia sobre la superficie de la Tierra.
Cuando el océano se "infla" se habla de marea alta o pleamar, momento en que las aguas cubren las orillas de las costas. La marea entrante se denomina flujo. Cuando la Luna está en el otro lado de la Tierra, tenemos marea baja o bajamar. Muchas playas quedan al descubierto y muchos barcos varados en ellas. La marea saliente se llama reflujo.
El Sol también ejerce esta fuerza sobre nuestros mares, pero como está más lejos, su influencia es menor. Salvo que sea Luna Llena, que una vez al mes, aquél y la Luna están alineados, entonces los océanos se ven atraídos por las fuerzas combinadas de los dos astros y por ello la marea es más fuerte. Este fenómeno se denomina marea viva y es especialmente interesante para los pescadores y los que pasean por las playas.
Las corrientes marinas son ríos dentro del mar, es decir, grandes volúmenes de agua que se desplazan en el océano siguiendo rutas cíclicas de manera constante, lo cual se denomina circulación general de las corrientes marinas.
Sobre el océano, los vientos superficiales, al rozar el mar, le transmiten energía que provoca su desplazamiento en la misma dirección del viento. Los vientos que provienen del Este empujan las aguas hacia el Oeste, en la zona central las calmas ecuatoriales permitan que el impulso de la corriente lleve el agua de vuelta al Este. En los lados de las corrientes ecuatoriales, las altas presiones atmosféricas forman zonas de mínima movilidad marina, por lo que las corrientes se desplazan hacia los polos, más allá de los trópicos donde los vientos del Oeste las regresan al Este. En el hemisferio norte, las corrientes chocan con los continentes y se vuelven al Oeste, para complementar el tercer circulo.
En el hemisferio sur, por el contrario, la inexistencia de barreras continentales permite que una sola corriente circunde permanentemente el continente Antártico, dicha corriente se desplaza siempre en los 65º Sur.
Una característica importante de las corrientes es su temperatura. A pesar de que la temperatura puede variar a causa de diversos factores como la densidad, latitud, composición, vegetación, etc., las corrientes marinas se dividen en cálidas y frías
Las corrientes cálidas parten del Ecuador hacia los polos; bañan las costas orientales de los continentes; elevan las temperaturas; y producen lluvias.  Las corrientes frías se desplazan de las grandes latitudes hacia el Ecuador; pasan frente a las costas occidentales de los continentes y ocasionan sequía por que desprenden poca humedad; e influyen en la localización de los desiertos.
Las corrientes marinas son las siguientes:
*La Corriente Norecuatorial al norte del Ecuador es cálida y se dirige de Este a Oeste. De ella se origina la Corriente del Golfo, que recibe ese nombre al pasar inicialmente por el Golfo de México. Cuando la Corriente Norecuatorial regresa al Océano Atlántico, forma la Deriva Noratlántica que llega a las islas Británicas, a las cuales proporcionan gran cantidad de humedad y eleva ligeramente las temperaturas ambientales. Después de cruzar las islas Británicas, una parte de la Deriva Noratlántica, donde se denomina Corriente del Labrador; otra parte de esta deriva retorna al sur de las islas Británicas, baña al norte de España y el noreste de África, donde es conocida como Corriente de las Canarias, y, más adelante, se reencuentra con la Corriente Norecuatorial mientras una parte más bordea            
 * En el sur, surge la Contracorriente Surecuatorial, con dirección Este-Oeste, de la cual parte de la Contracorriente del Caribe, que penetra también al Golfo de México por el sur de las Antillas, hasta el Golfo de Guinea, donde recibe su nombre. Una parte de la Contracorriente Surecuatorial se dirige al Sur por el este de América, razón por la que se llama Contracorriente de Brasil y de las Malvinas, esta Contracorriente se une en el Sur con la Deriva del Viento Oeste que bordea la Antártida; de la cual una parte, llamada Benguela, se desprende por el oriente del Atlántico, ésta es fría y se une con la Corriente de Guinea en el Golfo del mismo nombre, donde ambas se dirigen al Oeste para integrarse a la Corriente Surecuatorial.
*En el noreste de Australia a la Corriente Surecuatorial se le desprende un ramal frió en dirección al Este que atraviesa los mares de Indonesia para desembocar en el Océano Pacifico, donde se une a la Corriente Australiana del Este, que se deriva de la Corriente Surecuatorial del Pacifico, y es cálida. Ambas continúan al Sur y al Este y se mezclan con la Deriva de los Vientos del Oeste, de la cual se separa la Corriente del Perú, que es fría y riega las costas occidentales de América, donde deja gran cantidad de plancton, favoreciendo enormemente la pesca. Esta corriente fue conocida en el siglo pasado por el ilustre geógrafo Alexandro de Humboldt, por lo que también se le ha dado su nombre.
*En el Ecuador, la Corriente  Humboldt da vuelta al Oeste para reincorporarse a la Corriente Surecuatorial. Al norte de esta última, fluye en sentido contrario la Contracorriente Ecuatorial, que atraviesa de Oeste a Este el Océano Atlántico donde recibe aportes de la Corriente Norecuatorial, la cual circula en sentido contrario hacia las islas Filipinas y costas orientales de Asia hasta Japón, donde cambia la dirección al Oeste por el norte del Océano Pacifico. En esta región la Corriente Norecuatorial se bifurca en la Corriente del Pacifico Norte o Kuro Sivo, que llega a América originando la Corriente de California. Esta última regresa al Sur por la Costa Occidental de América, hasta incorporarse a la Corriente Norecuatorial. De la Corriente del Japón se deriva hacia el Este, la Corriente Subártica que se separa de la Corriente de California para bañar el norte del Océano Pacifico, donde conforma un tercer ciclo con la Corriente de Alaska después, en la latitud de Kamchatka se transforma con la Corriente de Oya Sivo la cual fluye al Sur por el este de Japón; allí se encuentra con la Corriente del Japón y vuelve al Este por el medio norte del Océano Pacifico.
Existen muchas subcorrientes cuyo comportamiento es totalmente distinto: se desprenden y se mueven independientes y forman remolinos o desaparecen. Hay además corrientes submarinas que fluyen a más de 300 m de la superficie y cuyas rutas son desconocidas hasta que emergen y transforman la circulación general del mar.
La circulación general de los Océanos tiene una función trascendental para todo el planeta, ya que equilibra la cantidad de agua oceánica permanentemente, al removerla. Revuelve las sales y sustancias para mantener sus características y su cantidad, y para conservar la fauna y la flora que habitan los océanos. También distribuye temperatura, impidiendo así que el calor sea excesivo en el Ecuador y que en los polos el frió sea aun más intenso; ayuda a los animales en sus gigantescas migraciones, a dar a luz, etc, y además ha favorecido al hombre en sus navegaciones.
Las corrientes reparten el oxigeno en el agua para evitar su concentración o escasez. Igualmente redistribuyen el calor atmosférico por todo lo que se emite a la atmósfera.
Sin embargo, las corrientes se van afectadas por el exceso de navegación que contamina con descargas tóxicas he inhibe el desarrollo de plancton y microplancton. En su circulación, las corrientes llevan esos tóxicos a lugares tan apartados como la Antártida, donde se han hallado restos de insecticidas y mercurio. La contaminación tiende a subir la temperatura planetaria y a disminuir la capa de ozono, lo que permite el paso de rayos ultravioleta, así como a desequilibrar el comportamiento normal de las corrientes. Esto provoca fenómenos como la corriente del Niño y sea menos exacta la ciencia de la cartografía meteorológica.
Aguas Continentales
            Las aguas continentales son aquellas que se localizan en los continentes y que han perdido su salinidad mediante evaporación, pues al pasar al estado gaseoso, de ellas se desprende cualquier sustancia sólida, purificándose de manera natural. Por esta cualidad también se les llama aguas dulces, además de ser potables y tener un sabor dulce para el ser humano.
Las aguas continentales comprenden arroyos, ríos, lagos, lagunas, esteros, aguas subterráneas, nevados y glaciares. En estos últimos encontramos el mayor porcentaje de agua dulce continental, de allí la importancia de cuidar y mantener intactos los glaciares y nevados para un futuro, por ello el Estado debe promulgar leyes para su protección y evitar vender tierras a manos extranjeras en donde haya este tipo de reservorios.
Lagos
Los lagos son depósitos de agua dulce o salada, de variada extensión. El lago más extenso del mundo es el Lago Superior en la cuenca de los Grandes Lagos en el límite entre USA y Canadá. Los lagos tienen origen diverso:
-tectónicos: se han originado por fallas en el terreno como en la gran falla africana
-glaciarios: formados por la erosión de los glaciares que se retiraron y dejaron el hueco para ser llenados por las aguas de deshielo, lluvias o ríos.
-de cráter: se originan en los cráteres de volcanes dormidos o apagados
-residuales: que son restos de algún mar antiguo
-artificiales: construidos por el hombre para ser utilizados para producir energía o como fuente de riego.

Aguas subterráneas
Son las aguas que se filtran en suelos permeables y se detienen ante la presencia de una capa impermeable formando así un lago o río subterráneo. Si estas aguas encuentran un desnivel en el terreno pueden aparecer en la superficie como manantiales.
La mayor parte de las aguas del subsuelo son infiltraciones de agua de lluvia, nieve o granizo, diferenciándose de las juveniles que se originan en el entrampamiento  de aguas relacionadas con la formación geológica y de las fósiles que carecen de realimentación en la actualidad y fueron incluidas en los estratos terrestres en épocas pasadas[5].
Son conocidos los reservorios mayores como acuíferos por las rocas que permiten la  penetración y circulación de  las aguas del subsuelo, como el conocido Acuífero Guaraní, en América del Sur.
Glaciares
El glaciar es una gruesa masa de hielo que se origina en la superficie terrestre por acumulación, compactación y recristalización de la nieve, mostrando evidencias de flujo en el pasado o en la actualidad. Su existencia es posible cuando la precipitación anual de nieve supera la evaporada en verano, por lo cual la mayoría se encuentra en zonas cercanas a los polos, aunque existen en otras zonas montañosas. El proceso del crecimiento y establecimiento del glaciar se llama glaciación. Consta de tres partes: cabecera o circo, lengua y valle o zona de ablación.
Un 10% de la Tierra está cubierto de glaciares, que almacenan unos 33 millones de km3 de agua dulce, mientras que durante las glaciaciones se extendían por zonas de baja altitud y en todas latitudes.
 Los materiales que el glaciar arranca, transporta y deposita al bajar por el valle constituyen las morrenas. Existen morrenas laterales, las cuales al confluir forman las morrenas centrales. Las morrenas de fondo, se forman con fragmentos arrancados del fondo y las morrenas frontales, se forman delante del glaciar al depositarse materiales, al fundirse el hielo. Los depósitos de materiales que dejan los glaciares se llaman tilitas las cuales son una mezcla de cantos angulosos, estos depósitos de material no se redondean como los transportados por los ríos, ya que los glaciares llevan su carga en suspensión y no pueden erosionar los materiales que transportan. Los valles afectados por los glaciares se ensanchan y su perfil transversal adquiere la forma característica de U[6].
Ríos
Los ríos son corrientes de agua que fluyen por un cauce desde tierras altas a tierras bajas y que finalmente llegan a un lago, a otro río o al mar donde desembocan, excepto en zonas desérticas, que pueden desaparecer al evaporarse sus aguas. Un río se caracteriza por tener mayor caudal y su régimen es permanente, aún cuando puede presentar un lecho menor (estrecho) y un lecho mayor (cauce mayor durante las crecidas).
 Según su origen se diferencian varios tipos de ríos: Glaciar, cuando sus aguas proceden de la fusión del hielo glaciar;  nival, cuando sus aguas provienen de la fusión de las nieves en primavera y verano y pluvial, formadas por las lluvias principalmente de invierno.
El territorio regado por los ríos y sus afluentes se denomina cuenca hidrográfica, que puede tener una gran superficie. El río es el agente principal de transporte del círculo fluvial. Los ríos transportan elementos diluidos y residuos sólidos. Con estos materiales transportados llevan a cabo en el terreno una erosión, que da origen a diferentes perfiles de valles fluviales. Como consecuencia de las acciones erosivas y depósito, el lecho tiende a presentar un perfil cóncavo. El curso alto del río tiene un gran poder erosivo formando desfiladeros, hoces, gargantas, entre otras modificaciones de la corteza terrestre
Los ríos forman valles cuyo corte transversal presenta forma de V. Cuando se producen desniveles en su cauce forman cascadas o cataratas. En las pendientes suaves se presenta deposición de materiales gruesos. En la desembocadura se depositan las arenas y limos que pueden llegar a formar deltas. Muchos ríos por la escasa pendiente y la anchura de sus valles son navegables en el curso bajo (un ejemplo de esto es el río Amazonas y el Orinoco
El caudal del río es la cantidad de agua que éste recibe. El caudal de un río varía a lo largo del año. Cuando es mínimo se denomina estiaje, el cual se presenta poco antes del tiempo de lluvias u otra fuente de alimentación. Durante este fenómeno, algunos ríos ubicados en zonas áridas o semiáridas pueden secarse, pues el agua que los alimenta es escasa. Estos ríos se conocen como intermitentes porque parte del año no tienen agua y en su lecho, ocasionalmente se establecen viviendas temporales que en las crecidas son arrastradas por las corrientes. Ello también puede afectar los cultivos de las orillas o el ganado que se lleve a pastar en esas regiones.
            Si el río desaparece durante el estiaje y vuelve con mayor fuerza en una crecida, puede encontrar una nueva ruta o cauce, esto afecta poblados, tierras árabes y, en casos extremos, las fronteras entre dos países.


[1] Documental “Planeta Agua”, de National Geographic, 2008 (ver link en http://www.sharemula.org/series-y-documentales/57316/planeta-agua-national-geogrphic-dvdrip-xvid-ac3.html)
[2] Quarleri, Paulina, “Geografía General. Asia y África”, editorial Kapelusz, Madrid, 1995, p 99
[3] Idem, p 102
[4] Idem, p 101
[5] “Las aguas subterráneas” en Chiozza, Elena- Figueiras, Ricardo (Coord), “Atlas total de la República Argentina”, Centro Editor de América Latina, Bs As, 1982, p 53.
[6] http://www.slideshare.net/Eskijadron/unidad-8-las-aguas-continentales-presentation



Infografias

La presencia del agua en el mundo

Las olas

El agua salada

Aguas subterraneas

Video

Hidrografia