martes, 13 de marzo de 2018

El Principito se encuentra con un geógrafo

CAPÍTULO XV

El sexto planeta era un planeta diez veces más extenso. Estaba habitado por un Señor anciano que escribía libros enormes.

- Vaya! He aquí un explorador ! – exclamó cuando divisó al principito.

El principito se sentó sobre la mesa y resopló un poco. Había viajado tanto !

- De dónde vienes ? – le dijo el Señor anciano.

- Qué es ese libro gordo ? – dijo el principito. – Qué hace usted acá ?

- Soy geógrafo – dijo el Señor anciano.

- Qué es un geógrafo ?

- Es un sabio que sabe dónde se encuentran los mares, los ríos, las ciudades, las montañas y los desiertos.

- Eso es muy interesante – dijo el principito. – Éste es, por fin, un verdadero oficio !. - Y echó un vistazo a su alrededor sobre el planeta del geógrafo. Nunca había visto un planeta tan majestuoso.

- Su planeta es hermoso. Tiene océanos ?

- No puedo saberlo – dijo el geógrafo.

- Ah! – (El principito estaba decepcionado). – Y montañas ?

- No puedo saberlo – dijo el geógrafo.

- Y ciudades y ríos y desiertos ?

- Tampoco puedo saberlo – dijo el geógrafo.

- Pero usted es geógrafo !

- Exactamente – dijo el geógrafo – pero no soy explorador. Carezco totalmente de exploradores. No es el geógrafo quien va a contar las ciudades, los ríos, las montañas, los mares, los océanos y los desiertos. El geógrafo es demasiado importante para andar paseando. No abandona su escritorio. Pero en él recibe a los exploradores. Los interroga y toma nota de sus recuerdos. Y si los recuerdos de alguno de ellos le parecen interesantes, el geógrafo hace hacer una encuesta sobre la integridad moral del explorador.

- Por qué ?

- Porque un explorador que mintiera provocaría catástrofes en los libros de geografía. Y también un explorador que bebiera demasiado.

- Por qué ? – dijo el principito.

- Porque los borrachos ven doble. Entonces el geógrafo anotaría dos montañas, donde no hay más que una.

- Conozco a alguien – dijo el principito – que sería un mal explorador.

- Es posible. Entonces, cuando la moralidad del explorador parece buena, se hace una investigación sobre su descubrimiento.

- Se va a verlo ?

- No. Es demasiado complicado. Pero se le exige al explorador que presente pruebas. Si se trata por ejemplo del descubrimiento de una gran montaña, se le exige que traiga de ella grandes piedras.

De repente, el geógrafo se emocionó.

- Pero tú vienes de lejos ! Tú eres explorador ! Vas a describirme tu planeta !

Y el geógrafo, habiendo abierto su registro, le sacó punta a su lápiz. Los relatos de los exploradores se anotan primero con lápiz. Para anotarlos con tinta se espera a que el explorador haya suministrado pruebas.

- Entonces? – interrogó el geógrafo.

- Oh! donde vivo – dijo el principito – no es muy interesante, es bien pequeño. Tengo tres volcanes. Dos volcanes en actividad y un volcán apagado. Pero nunca se sabe.

- Nunca se sabe – dijo el geógrafo.

- También tengo una flor.

- No registramos las flores – dijo el geógrafo.

- Y eso por qué ! es lo más lindo !

- Porque las flores son efímeras.

- Qué significa: "efímero" ?

- Las geografías – dijo el geógrafo – son los libros más valiosos de todos los libros. Nunca pasan de moda. Es muy raro que una montaña cambie de lugar. Es muy raro que un océano se quede sin agua. Nosotros escribimos cosas eternas.

- Pero los volcanes apagados pueden despertarse – interrumpió el principito. – Qué significa "efímero" ?

- Que los volcanes estén apagados o despiertos, a nosotros nos da lo mismo – dijo el geógrafo. – Para nosotros lo que cuenta es la montaña, que no cambia.

- Pero qué significa "efímero" ? - repitió el principito, que nunca en su vida había renunciado a una pregunta una vez que la había formulado.

- Significa "que está amenazado por una próxima desaparición ".

- Mi flor está amenazada por una próxima desaparición ?

- Seguro.

Mi flor es efímera, se dijo el principito, y sólo tiene cuatro espinas para defenderse del mundo ! Y la dejé allá, tan sola !

Ése fue su primer gesto de arrepentimiento. Pero recobró ánimo:

- Qué me aconseja ir a visitar ? – preguntó.

- El planeta Tierra – le respondió el geógrafo. – Tiene una buena reputación...

Y el principito se fue, pensando en su flor


jueves, 15 de febrero de 2018


Leyenda del Cerro de los Siete Colores


Hay historias cuyo origen se remonta a un tiempo que no se puede contar, existen desde que el mundo es mundo. Como la que cuenta que una vez la Pachamama mandó a llamar a los duendes que habitan los cerros para darles la tarea de hermosear uno de esos picos, a fin de que los habitantes de la región quedaran enamorados de la tierra y no la abandonaran.

Esta tarea para nada sencilla iba a necesitar la complicidad de otros agentes, era indispensable que los humanos no viesen a los duendecitos, así que Pachamama acudió a Mama Quilla (luna) para pedirle que ayudara en las noches a sus pintorcitos a no perderse; pidió luego a Inti (sol) que durante el día pusiera especial atención en iluminar la obra que resultara para que todos pudiesen verla.

Todos respondieron a la convocatoria que hiciera la Madre Tierra favorablemente y fue el viento el que llevó el mensaje a los cardones para que le contaran a la Pacha

Los cardones desde años embellecen el altiplano y su impronta es lo que hasta entonces había hecho que los habitantes de esas tierras secas, lejanas y silenciosas siguieran siendo atractivas para sus habitantes, además de ser siempre sitio obligado de muchas otras personas que no conocían la lengua del lugar pero que sabían de la belleza que encerraba en lo profundo de sus valles y lo elevado de sus picos y planicies.

Y el plan comenzó a desarrollarse. La luna salió como todas las noches a recorrer el cielo e iluminar la tierra mientras el sol descansaba. Los duendes alistaron sus pinceles y marcharon llenos de alegría al son de un cántico que no se oye y que los pone muy contentos. Parados frente al cerro, observan a los cardones que les indicarán por dónde empezar.

Entonces la magia comienzan, los duendes cogen sus pinceles, los mojan en el salar blanco y recogen los colores del cerro ‘paleta de pintor’ que la Pachamama les ha preparado para poder colorear el otro cerro con los ‘siete colores’.

Los duendes comienzan a pintar. Los pigmentos cargados de color tierra y sal dejan destellos de luz cuando los pinceles hacen ribetes en el aire y sobre el cerro. Las llamas se acercan y donan su lana para renovar el pincel, las ovejas miran y los cardones se enamoran de los dibujos que se van delineando. La luz de Mama Quilla se intensifica cuando las estrellas excitadas se acercan para apreciar la obra de arte en proceso. Los duendes saltan y ríen, están felices, su trabajo es también una ofrenda a los dioses.

Los ríos no son ajenos al espectáculo y se tiñen color tierra cuando los duendes enjuagan en ellos sus pinceles, así el agua del deshielo llega a la gente llena de la magia con la que los pintorcitos colorean el cerro.

Durante toda la noche los artistas mágicos desarrollan su tarea. Usan el rosa de los flamencos, el rojo de los minerales de la mina, piden prestado un poco de verde a los pastos del valle, al dorado se lo calotearon a Inti y del centro de la tierra traen el naranja, el azul se hizo con un poco de cielo de noche mezclado con el blanco del salar.

Los pintores preparan los colores en la paleta y esperan la aprobación de la Pacha Mama para seguir la tarea. La Madre tierra contempla la obra, se siente satisfecha y orgullosa.

Los cardones que antes guiaban a los duendes dónde tenían que ir pintando, ahora les avisan la llegada próxima de Inti. Mama Quilla empieza a esconderse tras la cordillera. Los duendes empiezan a juntar sus cosas, y al paso van pincelando el paisaje y salpicando colores por todas partes.

Los duendes se van a descansar cuando otros seres empiezan a despertarse. Van a volver cuando de nuevo Mama Quilla vuelva y seguir con la tarea que la Pachamama les ha encomendado, tarea interminable. Su trabajo será admirado por todos a la luz de Inti, y no sólo por los lugareños, sino que atraerá miles de vecinos y gentes de otros lugares muy lejanos.

Dicen que el canto que no puede oírse de los duendes se ha convertido en un eco que viene de lo profundo de los cerros y las personas lo han recogido en una copla que los pobladores de Purmamarca y Maimará suelen cantar cuando el crepúsculo llega, acompañados por sicus, erkes, y el sonido del viento las voces se elevan y cantan esta coplita para dale ánimo a los duendes, para agradecer su obra y para que las voces que chocan en las paredes de los cerros, golpeen las partículas de sal de los pigmentos y las hagan brillar como estrellas en la noche:

Hay fiesta hoy en el cielo,

La luna llena se acerca,

Los duendes más que felices

De comenzar la encomienda.

Con pinceles de vicuña,

Con colores y con magia,

Bajan por la quebrada

Ofrendando a Pachamama.

Antes que el Sol los alcance,

Antes que las estrellas se apaguen,

Pintarán colores y sombras,

En la quebrada del Valle.

Con gritos sordos, los duendes

Me cantaron esta copla

Me la contaron al oído

Para pasarla de boca en boca.


De dónde sale la palabra mapa?


(Por Geografía Infinita blog)


Empecemos por el principio. Un mapa es una representación gráfica y métrica de una porción de territorio sobre una superficie bidimensional. Esta superficie es generalmente plana, pero que puede ser también esférica en el caso de los globos terráqueos.

El mapa se caracteriza por contar con medidas de distancia, que denominamos escalas y a través de las cuales se puede obtener un resultado aproximadamente exacto del espacio que separa dos puntos en la realidad representada.


La palabra mapa deriva del latín mapa, que significaba esquema o lienzo. De hecho el lienzo es el término al que desde la antigüedad y hasta la fecha más uso se le ha dado. “Incluso con la invención de los primeros globos terráqueos, se decía que se le pegaban al globo esos lienzos”.

Así las cosas, el concepto de mapa tardó en estar claramente definido. Durante mucho tiempo, para aludir a una representación gráfica se utilizaban indistintamente los términos mapa, carta, tabla, descripción o geografía, y las dos últimas también se referían a textos que relataban las características de un territorio.